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Imperio otomano

El Imperio Otomano en la segunda mitad del siglo XVI

El siglo XVI ha sido caracterizado como “siglo de oro” del Imperio Otomano. Es el siglo de su mayor expansión territorial que (por breves espacios de tiempo, es cierto) hizo del Mediterráneo un “lago otomano” y se caracterizó por la (discutible) pax ottomanica según el paradigma de la pax romana. Al trono del imperio subieron sultanes carismáticos, como Selim I y Solimán el Magnífico. Tras su muerte en 1566 el imperio pasó a Selim II, que no era tan capaz pero que hizo unos movimientos de expansión para asegurar tanto su prestigio como los recursos necesarios para la manutención del tremendo ejército y del mecanismo administrador burocrático en el cual se basaba el estado otomano. En ésa época una gran parte del poder pasa a manos de los visires, empezando por Socolu Mehmed Bajá.
 
Este visir, de origen serbio, consiguió firmar un importante tratado con el monarca Maximiliano II de Habsburgo, por medio del cual, entre otras cosas, Moldavia y Valaquia eran concedidas al Imperio Otomano. Por otro lado una impresionante campaña a Rusia, con el objetivo de unir el Volga con el Don por medio de un canal, fracasó. Por el contrario, la campaña a Arabia y a Yemen fue un éxito total, dando a los otomanos no solo nuevas tierras sino también un prestigio especial, ya que la Meca y Medina pasaron a formar parte de los territorios otomanos. También fue importantísima desde el punto de vista político y militar la conquista de Chipre, antes en poder de los venecianos, que hacía de los otomanos señores casi exclusivos del este del Mediterráneo